Se nos hicieron los fuertes, pero al final... Pedro comenzó a vestirse, "¿Estás nervioso?, si..." No, nos lo creíamos, pero era asi, un calmante le ofrecieron y un calmante se tomó, sobre la cama reposaban los pasadores de su abuelo y una flamenca corbata. Los ojos azules de Pablo, observaban desde su sillita como a su madre le daban los últimos retoques. Sonó el timbre, era el señor de la floristería que venía con 3 preciosos ramos de flores, cada uno de ellos contenían notas de cariño que emocionaron a Carmen. Con una ermita de San Telmo hasta la puerta, los novios se juraron amor eterno. Carmen apretaba con fuerza el crucifijo de su padre, que le acompañó durante toda la ceremonia. Gracias por todo, un abrazo amigos, sed felices...



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