Ana estaba que se subía por las paredes, ni las copitas de 'Matusalem' lograban tranquilizarla. A 200 metros de su casa esperaba Jaime en una Iglesia de San Mateo donde ya sonaban los primeros acordes de piano y 'chelo', mientras que un joven y simpático sacerdote procedente de tierras canarias, oficiaba una ceremonia en la que se derramaron más de una lágrima sobre el altar, tras la lectura de una carta por parte de 'la celestina' de la pareja. Tras la lluvia de arroz, un paseo por el centro de la ciudad entre helados y cervecitas nos llevaba hasta las bodegas Domecq, donde el catering Las Vides, nos regaló unos exquisitos aperitivos y una mejor cena. De gaditanas maneras abrieron los novios el baile en un salón donde, poco después, irrumpiría una batucada con 20 músicos que estuvieron por unos momentos a las ordenes de Jaime y sus baquetas. Quedaba nuestro Photobooth, los invitados dieron rienda suelta a su imaginación y nos regalaron un rato de carcajadas. Amigos, sois geniales, muchas gracias por todo y sed felices...



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GRACIAS POR TODO...