En una misma casa de Puerto Real, vivieron los previos esta bonita pareja. Javier en la planta baja, se apretaba la corbata a tan sólo unos metros de Vanessa, que en la superior se daba los últimos retoques antes de dirigirnos al Cortijo Montana, donde el patio interior acogería una sencilla ceremonia. Los nervios atacaron la voz de Vanessa provocando las risas de los presentes cada vez que llegaban sus turnos de palabra. Un paseo por el cortijo antes de desplazarnos al salón, donde el catering Santa Brígida nos ofreció una espléndida cena y un maravilloso trato. Muchas sorpresas fueron desvelándose a lo largo de la noche en la que Albeva puso la música y la animación hasta bien entrada la madrugada. Pareja, allá en La Rioja, sed felices...


