Pasadas las cuatro de la tarde, aguardabamos la llegada de Ana compartiendo unos entrañables momentos con su abuelo, que nos recordaba anécdotas de su niñez, mientras nuestra cámara recogía cada una de sus sonrisas. Un elegante Luis, esperaba en el impresionante altar de San Miguel bajo las notas de piano. Luego, en Cerro Obregón, el catering Alfonso fue el encargado de servirnos una cena muy rica. Tras partir la tarta donde reposaban unos muñecos muy especiales, comenzaba el baile a las ordenes de 'Ticoi', donde se fusionaban las muñeiras y las sevillanas. Pareja, gracias, sed felices.



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