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A+A. Boda en Salón del Reino y Botanic Gardens. Gibraltar

“Un rincón para desconectar, aire puro para respirar. El Jardín Botánico de Gibraltar acogió un banquete de boda lleno de humor y sorpresas”

A mi me gusta repetirlo, siempre que podáis, vestiros en hoteles. Los previos son muy diferentes cuando se desarrollan en la habitación de un hotel. Más tranquilidad, más luz, más comodidad y a veces, unas vistas increibles. Todo estas ventajas harán que las imágenes tomadas sean mucho más espectaculares. En la mayoría de las ocasiones, los novios tienen reservada una habitación de hotel para pasar su primer noche de casados, ¿por qué no la aprovechamos un poco más?

El día comenzó en el hotel Asur Campo de Gibraltar

En esta ocasión, la pareja vivió sus previos a escasos metros uno del otro, tan solo un largo pasillo separaba una habitación de otra, unos nervios de otros, una escena de la otra. Fue desde el hotel Asur, desde sus balcones, teníamos unas vistas privilegiadas de “la roca”, desde allí comenzó el gran día de Andrew y Ana.

Atravesamos la frontera y llegamos al interior de Gibraltar, justamente al Salón del Reino, donde los invitados se iban colocando aguardando el comienzo de la ceremonia. Emotiva y sincera de la mano del padre de Ana, que eligió unos textos muy cercanos intercalando tintes de humor.

Tras la frontera, subimos a los más alto de Gibraltar en busca de las mejores vistas

La sesión de pareja sería de mucha altura y para ello comenzamos a subir en busca de las mejores vistas de la bahía de Algeciras. Tras la sesión, bajamos hasta llegar a “The Alameda, Botanic Gardens, el lugar elegido para la celebración, un precioso jardín botánico entre arboles centenarios. En su interior, albergaba el Open Air Theatre, sitio elegido para un almuerzo de lo más divertido.

Juegos, sorpresas y una buena comida, ingredientes perfectos para pasar una magnífica velada. Como colofón final, una animada y participativa fiesta para festejar la unión de la pareja. Todo salió como esperaban, sin duda, un día que no olvidarán jamás.

Pareja, gracias por vuestra confianza. Tenéis a vuestro alrededor mucha gente que os quiere y mucho. Os deseamos todo lo mejor en esta nueva etapa de vuestras vidas. Sed muy felices… ¡Un abrazo!

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F + M. Boda en Santa María de Caná, Madrid.

“Pozuelo a Alarcón y Boadilla del monte fueron las poblaciones madrileñas que visitamos como fotógrafos de esta boda…”

Nos gustan las aventuras. Cada boda se convierte en una experiencia de más de una decena de horas, aunque a veces, estas aventuras se alargan a varios días. Traslados, hoteles, comidas y un sin fin de nuevas experiencias que tenemos el placer de vivir con nuestro trabajo.

Hasta la capital nos fuimos, en el sur de Madrid se encuentra un pueblo lleno de jardines, casas bonitas y una iglesia fuera de lo común. Pozuelo de Alarcón sería el lugar elegido por Fran y María para su ceremonia.

Santa María de Caná, una preciosa iglesia para darse el “sí quiero”

Allí en la parroquia de Santa María de Caná, nos esperaba un párroco joven y simpático, que nos contó toda la historia de aquella iglesia, su construcción, su día a día y sus domingos, donde los feligreses llenaban las más de mil quinientas plazas de capacidad. Nos abrió todas las puertas y nos dio todas las facilidades posibles para que pudiéramos realizar perfectamente nuestro trabajo, un placer.

No sólo nos cayó bien a nosotros la mañana de la ceremonia, también lo hizo para todos los invitados unas horas más tarde, ya con Fran y María sobre el altar, regaló a todos los presentes una ceremonia amena, distendida y simpática, con varios detalles de humor. Recuerdo aquello que le dijo al novio: “Fran, a partir de ahora, la última palabra siempre la tienes tú, sí cariño”, o aquella retransmisión del partido de futbol del Real Madrid que se coló por la megafonía de la iglesia y que salvó con un “tranquilos, que es la Cope…”.

Tres preciosas niñas acompañaron desde los inicios a María. Vivimos con ella los previos compartiendo las ocurrencias de sus sobrinas que llevaron hasta el altar los anillos y las arras. Desde una de las habitaciones del hotel Pozuelo salía Fran, a él también le acompañamos en los previos ataviando el traje de gala del ejército del aire.

Todos los compañeros de promoción presentes en la boda, tendrían su especial protagonismo al finalizar la ceremonia. Espadas en alto, esperaban la salida de los recién casados entre pétalos y arroz. Una estampa fantástica con un pasillo formado por una treintena de militares que no dejó indiferente a nadie.

Tras nuestro paso por el palacio del Infante Don Luis para tomar unas fotos de pareja, nos dirijimos hasta precioso lugar de celebración, La Campana, localizado también al sur de Madrid, en la población de Boadilla del Monte. Los invitados iban llegando y entrando en aquella impresionante estructura que acogería los aperitivos. Una atrevida obra del arquitecto Antonio Lamela construida en hierro en los años sesenta.

La Campana, el lugar perfecto para la celebración de bodas

Una cena de categoría servida por el catering Villa Real y amenizada por muchas sorpresas que los novios tenían preparadas a sus amigos y familiares, sirvió de antesala a la fiesta, donde no pudieron faltar los manteos a los novios, tradición entre los amigos y que nos dejaron con la boca abierta, llegando a tocar el techo en uno de ellos.

Un capítulo más de nuestra empresa terminaba, una aventura de cuatro gaditanos que subían a la capital en busca de emociones y momentos especiales que captar. Fue Dani Troncoso con quien compartimos esta aventura y fue él el encargado de realizar el video del evento.

Chicos, gracias por vuestra confianza, fue un placer formar parte de vuestro gran día. ¡Sed felices!

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M+E. Boda en iglesia de la Victoria, museos de la Atalaya [Jerez]

Todo comenzó el pasado año. Una llamada de una amiga iba a traer detrás un sin fin de aventuras. Era Elena y preguntaba sobre un par de fechas y su intención de casarse. Tenía claro que seríamos nosotros los encargados de tomar las fotografías de su boda. Ella quería el trece, pero la agenda nos lo impedía. “Bueno, lo cambiamos al fin de semana antes”, me dijo. Bonito gesto que nos enorgullece, seríamos nosotros, sí o sí, ¡qué honor!. Aunque las cosas del destino, un cambio de fecha logró liberar el tan ansiado trece, fecha que quedó para ellos y quedará marcada para siempre.

Su boda iba a ser especial. Desde el comienzo querían ponerle las cosas fáciles a sus invitados. No querían caer en los errores de tantas y tantas bodas a las que habían asistido. Por ello, la ceremonia y el banquete tan sólo eran separados por poco más de cien metros. Todo cerquita, sin desplazamientos. Un aperitivo en un marco espectacular, un almuerzo con un servicio rápido y siete horas de barra libre. Sobre el papel estaba todo perfectamente estructurado, tan sólo había que confiar en los profesionales contratados y esperar.

“Hicieron una boda pensando en sus invitados. La iglesia de la Victoria y los museos de la Atalaya se llenaron de fiesta para celebrar el gran día de Miguel y Elena. Fue una grandísima boda, pusieron el listón muy alto…”

Elena un día normal está loca, muy loca, imaginaros preparando su boda. Las llamadas y los ‘whatsapp’ eran cada vez más frecuentes. “He pensado esto, qué te parece si hago esto otro…”. Han contado mucho con nuestra experiencia y nos hemos implicado. Hemos vivido esta boda muy de cerca, hemos participado muchísimo y la hemos sentido como nuestra. Cada idea, cada novedad, cada locura, la sentíamos como nuestra y, poco a poco, fueron dándole forma al gran día. Nos encantó estar cerquita de ellos en todos los previos, desatando un nerviosismo en nosotros y una gran responsabilidad. Si los nervios se apoderan de nosotros en cada boda, ese día trece apenas dormí, de verdad. Habían preparado todo con tanto cariño que, si algo salía mal, les haría mucho daño.

Amaneció el día. Un fuerte desayuno y en busca de Elena. Allí estaba maquillándose en su rinconcito. Era la primera vez que asistíamos a una boda en la que la propia novia se maquillaba y maquillaba a su madre, una estampa original. Espectacular el vestido, el secreto mejor guardado de Elena, obra de Franc Sarabia. Poco a poco fueron llegando los sobrinos y amigas. Se acercaba la hora clave y el coche de Albeva esperaba en la puerta.

Preciosa la ceremonia. La coral de San Pedro Nolasco fue la encargada de amenizarla y entonó el himno de la Virgen de la Soledad, momento en que Miguel se emocionó y nos dejó una estampa junto a su sobrino Gonzalo, que se acercó al altar a ofrecerle un pañuelo a su tito. Creíamos que la novia no iba a poder aguantar la emoción, pero sus lágrimas no aparecieron hasta el final, cuando Miguel subió al atril para agradecer a todos los presentes la participación en su gran día.

Junto al museo de relojes, los novios habían habilitado el aperitivo. Con una temperatura extraordinaria y una decoración especial ofrecida por Artemisa, disfrutamos de más de una hora de saludos, copas y fotografías de grupo. Ya en el salón, la pareja se encargó de emocionar a muchos de sus amigos y familiares. Junto a cada plato, reposaba un pequeño papel en forma de pergamino en cuyo interior, un mensaje manuscrito dedicado a cada uno de sus invitados, llegaba al corazón de cada uno de ellos.

Los tiempos se cumplían y tras un fugaz almuerzo, llegamos al baile. En el ambiente se notaba, la gente quería fiesta, venían con ganas de pasarlo bien. Un photocall, barra libre de Pepe Limón y un “candy bar” de más de cinco metros montado por Manuel Sanchez, todo ello bajo las luces y la música del gran Tony. Pero ahí no quedó todo, los novios pusieron toda la carne en el asador en este tramo final de la boda. En un primer lugar el grupo “A Contratiempo”, que dejó el salón lleno de rumbas y versiones, para más tarde, acabar con un sorpresón de Miguel a Elena, desde el patio de los museos de la Atalaya se escuchaban surdos, cajas y tamborines, la batukada “Percufusión” irrumpió en el salón y nos trajo una hora de ritmos y animaciones que elevaron la fiesta al máximo exponente.

Amigos, qué deciros. Nos alegramos enormemente que todo saliera como esperabais. Habéis hecho una boda llena de amor y cariño y siempre pensando en vuestros invitados. Fue un bodón, pusisteis el listón altísimo. Disfrutasteis como niños, se nota en cada mirada, en cada sonrisa, en cada fotografía. Sin duda la boda ha servido para conocernos aún mejor. Aquí tenéis dos amigos para lo que necesitéis, sabemos que nosotros también los tenemos. Elenita, Miguelito, que la sonrisa de vuestra boda siempre inunde vuestro día a día. Sed felices y que nosotros lo veamos de cerca. Un fuerte abrazo.

 

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J+ R. Boda en Parador de la Arruzafa, Córdoba.

El día de tu boda es algo mágico. Meses trabajando para que todo salga perfecto, la comida, el lugar, la ceremonia, el vestido, el viaje o las sorpresas, esos detalles que la harán única, la harán especial, la diferenciarán del resto y es que una boda está hecha de detalles, nos encantan. Creemos que una boda, además de ser el paso de la soltería al matrimonio, es una gran fiesta, pensadlo bien, es vuestra fiesta, será la única fiesta donde estarán presente todos vuestros seres queridos, tu familia y la de tu pareja, los amigos o la abuela, todos, absolutamente todos se reunirán un día en torno a vosotros para celebrar vuestro amor, vuestra unión, nunca más estarán todos juntos, será muy difícil volver a reunirlos otra vez, aunque venga el bebé o la comunión del niño, pensadlo, nunca más…

“Un sin fin de detalles y sorpresas, hicieron de su boda un evento único. Una gran experiencia en el parador de la Arruzafa, en nuestro estreno como fotógrafos de bodas en Córdoba”

Es por ello por lo que una boda es el día ideal para manifestar todo lo que os salga del corazón, todo cuanto sentís y darle las gracias a esa persona que os ha ayudado tanto, a aquella que sus apoyos llegaron cuando más lo necesitabais. Es un día especial y vosotros tenéis que hacerlo aún más especial.

La boda que os traemos estuvo plagada de hermosos detalles, faltó tiempo para desplegar todo lo que la pareja tenía en mente pero no importó, porque el nivel estuvo muy alto. Una decoración exquisita, un photocall artesanal, un ‘candy bar’ precioso o un mensaje a cada invitado que aguardaba debajo de cada plato, hicieron de su evento una experiencia única.

Un corazón gigante presidía la ceremonia donde tuvo cabida todo tipo de sentimientos, lecturas que llegaron a lo más hondo de la pareja o una perfecta intervención del concejal que, en clave carnavalera, nos regaló unas rimas sobre los novios que provocó las carcajadas de los presentes, genial. Y es que en esto de reir y hacer reir los novios son un máximo exponente y si no vean las instantáneas, se puede apreciar como Rocío disfrutó enormemente, no se quitó en ningún momento la sonrisa de la cara, aunque de eso también tiene culpa Javi que, dispuesto a darlo todo, junto con su corbata o sus gemelos se trajo en su bolsillo una nariz roja que, entre ceja y ceja, se colocaba antes de marcarse un baile o sorprender a su esposa…

¡Chicos!, gracias por todo, fue un placer vivir con vosotros uno de los días más importantes de vuestra vidas y disfrutar con cada detalle que nos regalasteis. Que no se acabe nunca esa sonrisa y a ser felices, siempre…

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Salón: Parador de la Arruzafa

Traje de la novia: Manu García

Traje del novio: Pedro del Hierro

Ramo de flores: Floristería La Inmaculada

Peluquería Hair Spa Alajar

Maquillaje: Centro Bella Sana

Dj: Somar