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J+T. Boda en San Dionisio y bodegas Díez Mérito, Jerez

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En las bodas, cada pareja tiene una historia detrás. Nuestras conversaciones previas sirven para ir desvelando todas estas memorias que hacen que conozcamos a los novios por fuera y por dentro. En muchas ocasiones se agolpan en los telediarios las noticias de tantos y tantos jóvenes que marchan del país en busca de un trabajo (digno), hasta tal punto que se convierte en algo tan normal que deja de ser noticia.

La historia de amor de unos jerezanos exiliados en Malta. Tras el colegio nos separamos y para su boda nos volvimos a encontrar para ser los fotógrafos de su enlace

La república de Malta es un archipielago que se encuentra en medio del mar Mediterráneo, un país limítrofe con Sicilia o Libia. Allí residía un familiar de los novios que os traigo hoy, una llamada, un vuelo y en una semana Jose María y Tatiana comenzaban a estabilizarse en un lugar nuevo, en un país nuevo. Parecía mentira, pero en tan sólo unos días habían encontrado un trabajo, algo que llevaban anhelando tanto tiempo aquí en España. Fueron pasando los meses y la situación iba mejorando, cambio de trabajo, una residencia y aprovechar cada tiempo libre en explorar la isla con una GoPro.

Los conozco de hace algunos años. A Tatiana siempre la conocí con una sonrisa, la misma que ha guardado hasta estos días, Jose es un poco más “seriote”. Con los dos me cruzaba en los pasillo de aquel colegio que nos dejó muchos y grandes amigos, en aquella época donde los niños jugaban al trompo y las niñas al elástico. Y después de tanto tiempo, nos volvimos a encontrar, esta vez por email “Nos casamos y buscamos un fotógrafo“, fecha libre, conversación de protocolo y aceptación, ¡y allí estuvimos!.

El humor y la tranquilidad fueron las notas predominantes en los previos de la novia

Los previos de Tatiana fueron de lo más divertido y es que, con una madre así, había que reirse sí o sí. Su risa contagiosa y sus golpes de humor nos hicieron muy llevaderas los minutos de espera, sí de espera, porque todo se hizo con tanto tiempo que nos sentíamos raros sin ese estrés que normalmente reina en las casas de las novias. Maquillada por su hermana, la novia fue recibiendo a sus mejores amigas que se acercaron a verla antes de partiera hacia el altar.

Allí en San Dionisio, esperaba Jose María, en un altar que acogió una genial ceremonia. Si os decimos la verdad, las espectativas que teníamos de la ceremonia eran totalmente distintas a la realidad y no porque ellos no pusieran de su parte, sino porque varios comentarios del señor párroco hacían presagiar que el hombre no tendría un buen día. Nos equivocamos, no fue así y lo que parecía que no tenía solución, vino la gracia de Dios y el sacerdote nos fue regalando comentarios y bromas que fue poco a poco destapando la risa de todos los presentes, incluida la de la mamá de Tatiana, que convirtió una parte de la eucaristía en un bucle de risas.

Un recorrido por el centro de Jerez para la sesión de pareja antes de llegar a la bodega

Calle Larga, Tornería o plaza Arenal fueron nuestros escenarios tras el arroz. Tomamos las calles del centro de Jerez para guardar para siempre unas instantáneas de la pareja de recién casados. Gallo Azul a la izquierda y entramos en el clásico tabanco ‘El Pasaje’, donde brindamos con vino de la tierra.

En un bonito coche de época se trasladaron hasta la bodega Diez Mérito o Conde de los Andes, jerezano rincón para celebrar la gran fiesta. Los novios habían pensado mucho en los invitados y eso se notó desde el primer momento. Un original Monopoly indicaba a cada uno de los invitados su mesa, primera de las originalidades que estaban por aparecer. La cena estuvo animada de la mano de Jose Carlos, el dj, que con una animación puso boca abajo el salón, un auténtico “despiporre”. Un marco para fotografías imitando a instagram, una colección de chapas con frases divertidas o nuestro photocall con todos sus disfraces, sirvieron para hacer de la noche, una gran fiesta.

Ya pasó, después de tanto tiempo trabajando para el gran día, ya no queda nada. Bueno sí, una colección de fotografías que, sin duda, ayudarán a revivir una y otra vez la magnífica y calurosa tarde noche que vivieron entre amigos y familiares. Nosotros fuimos testigos, todo un honor compartir con grandes personas, uno de los días más bonitos de vuestras vidas. Jose, Tati, gracias por todo. Sed felices, os lo merecéis…

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La iglesia de San Dionisio es uno de los templos jerezanos más demandados para la celebración de enlaces matrimoniales. Su escalinata de salida provocan una extraordinaria estampa en el momento del arroz. Muy cerca, a tan sólo 10 minutos a pie, se encuentra las bodegas Diez Mérito. Compartimos una boda realizada en la misma bodega y otra en la citada iglesia, ¡no os la perdáis!

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Oscar + Delia. Boda en San Dionisio, bodegas Sándeman [Jerez]

‘Los muros del convento de Capuchinos acogieron los inicios de su noviazgo…’

Primeros años del siglo veintiuno, venteañeros, estudiantes en su gran mayoría. El Convento de Capuchinos acogía a medio centenar de jóvenes en torno a la Divina Pastora. Jóvenes trabajadores dispuestos a darlo todo para que aquella Virgen sentada tuviera un paso digno por el que pasearla por las calles de Jerez. Se trabajaron casetas de ferias, se organizaron zambombas y pudimos recorrer gran parte de Andalucía en forma de excursiones. Bonitos años que fueron forjando en el interior de aquellos muros de la calle Sevilla. Grandes amistades, algunas fueron cayendo, cosas de la vida, pero otras perdurarían para siempre.

Todo comenzó una víspera de corpus

Una víspera de corpus, cuando la noche en calle Larga se hacía eterna, cuando las alfombras y altares tapaban el adoquinado y los escaparates de los bancos, cuando las sillas de playas y el botellón nos hacía más llevadera la madrugada, Oscar y Delia se encontraron. Fue la primera toma de contacto de lo que desembocaría en una gran amistad y el comienzo de su relación. Atrás quedaron tantos días juntos y no tan juntos, porque los estudios de Delia se encapricharon a que los besos de los lunes fueran más grandes, igual de inmensos que los reencuentros de los viernes. Los cien kilómetros obligaron a tirar de Messenger en aquellos tiempos donde no había tarifa plana ni ‘Whatsapp’. Recuerdo aquellos días de piscina donde los arrumacos y el almíbar se despachaba en cantidades industriales y es que ellos, después de más de diez años, se siguen despachando igual que aquellos primeros meses de noviazgo.

El día comenzó muy temprano en la capilla del colegio San José

Había ganas de boda, muchas ganas. Tras varias despedidas se acercaba el gran día que comenzó desde muy temprano, desayuno en Cristina y visita a la Virgen de la Estrella y de ahí directamente a peluquería pasando antes por San Benito, donde su padre Manolo y su compadre Lechuga, fiel escudero, ayudaban en los previos a Oscar a ataviarse con sus mejores galas. El maratón seguía, y digo maratón porque el día fue para nosotros tan largo como para ellos, veintiuna horas de boda, todo un record.

“Cuantas veces no le dije te quiero…”

Siempre hacemos muchísimo hincapié en conocer a las parejas y toda la historia que les rodea, cada boda tiene algo que la hace única y es motivo de argumento para desarrollar todo lo que el día nos dará. La familia de Delia fueron una más en aquellos tiempos de conventos, José Luis, Maribel y Laurita, fueron testigos directos de todo lo que sucedía alrededor de aquella Virgen. Eran los primeros en apuntarse a las excursiones o en participar en cualquiera de los actos que desde allí se programaba. La confianza es mutua y quizás ello haya servido para sincerarse, las entrevistas desembocaron en lo más hondo de su alma y afloraron toda clase de sentimientos que venían fraguando en los meses previos. Pero si alguien me emocionó, esa fue Laurita (lo siento Laura, para nosotros siempre serás Laurita…), ella es muy dura, como yo, a ella le cuenta expresar sus sentimientos, como a mí, y fue quizás eso lo que me hizo salir de aquella habitación con los ojos llorosos. “¿Porqué no le he dicho te quiero? Ahora se me va y me arrepientos de cuantas veces no le dije te quiero… “, me narraba mientras sus lágrimas brotaban de sus ojos azules.

Maratoniana boda, veintiuna horas con ellos, todo un record…

Empanadas de pollo al curry de El Artesano y una Cruzcampo, combinación perfecta para coger fuerzas y vivir esos previos con ellos en aquella cocina, todo bajo la mirada de los tres canes ataviados con sus magníficas pajaritas. El tiempo acompañó y un precioso coche rojo irrumpió en los aledaños de San Dionisio. Sonaba la trompeta y la coral del Carmen entonaba las primeras partituras. La Real Escuela Ecuestre nos esperaba para el reportaje de exteriores antes de llegar a las bodegas Sandeman, el catering Avenida nos preparó una magnífica cena y como colofón, los amigos de ‘Acontratiempo’ lo dieron todo para que la fiesta durara hasta que los primeros rayos de luz asomaran por las ventanas de la bodega.

Quizás es un resumen demasiado largo, quizás es el resumen más largo que hemos publicado, pero lo he repasado varias veces y creo que no sobra nada. Es especial y lo hemos llamado ‘short film’ (película corta), como especial ha sido la boda y todo lo que hemos podido vivir. Aquí les dejamos siete minutos repletos de verdad, de sentimientos y de historia, una historia que sin duda nunca tendrá fin y que espero, durante muchos años, leer de cerca ese libro que vais a escribir. Amigos, a seguir siendo felices. Un besazo.