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Oscar + Delia. Boda en San Dionisio, bodegas Sándeman [Jerez]

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‘Los muros del convento de Capuchinos acogieron los inicios de su noviazgo…’

Primeros años del siglo veintiuno, venteañeros, estudiantes en su gran mayoría. El Convento de Capuchinos acogía a medio centenar de jóvenes en torno a la Divina Pastora. Jóvenes trabajadores dispuestos a darlo todo para que aquella Virgen sentada tuviera un paso digno por el que pasearla por las calles de Jerez. Se trabajaron casetas de ferias, se organizaron zambombas y pudimos recorrer gran parte de Andalucía en forma de excursiones. Bonitos años que fueron forjando en el interior de aquellos muros de la calle Sevilla. Grandes amistades, algunas fueron cayendo, cosas de la vida, pero otras perdurarían para siempre.

Todo comenzó una víspera de corpus

Una víspera de corpus, cuando la noche en calle Larga se hacía eterna, cuando las alfombras y altares tapaban el adoquinado y los escaparates de los bancos, cuando las sillas de playas y el botellón nos hacía más llevadera la madrugada, Oscar y Delia se encontraron. Fue la primera toma de contacto de lo que desembocaría en una gran amistad y el comienzo de su relación. Atrás quedaron tantos días juntos y no tan juntos, porque los estudios de Delia se encapricharon a que los besos de los lunes fueran más grandes, igual de inmensos que los reencuentros de los viernes. Los cien kilómetros obligaron a tirar de Messenger en aquellos tiempos donde no había tarifa plana ni ‘Whatsapp’. Recuerdo aquellos días de piscina donde los arrumacos y el almíbar se despachaba en cantidades industriales y es que ellos, después de más de diez años, se siguen despachando igual que aquellos primeros meses de noviazgo.

El día comenzó muy temprano en la capilla del colegio San José

Había ganas de boda, muchas ganas. Tras varias despedidas se acercaba el gran día que comenzó desde muy temprano, desayuno en Cristina y visita a la Virgen de la Estrella y de ahí directamente a peluquería pasando antes por San Benito, donde su padre Manolo y su compadre Lechuga, fiel escudero, ayudaban en los previos a Oscar a ataviarse con sus mejores galas. El maratón seguía, y digo maratón porque el día fue para nosotros tan largo como para ellos, veintiuna horas de boda, todo un record.

“Cuantas veces no le dije te quiero…”

Siempre hacemos muchísimo hincapié en conocer a las parejas y toda la historia que les rodea, cada boda tiene algo que la hace única y es motivo de argumento para desarrollar todo lo que el día nos dará. La familia de Delia fueron una más en aquellos tiempos de conventos, José Luis, Maribel y Laurita, fueron testigos directos de todo lo que sucedía alrededor de aquella Virgen. Eran los primeros en apuntarse a las excursiones o en participar en cualquiera de los actos que desde allí se programaba. La confianza es mutua y quizás ello haya servido para sincerarse, las entrevistas desembocaron en lo más hondo de su alma y afloraron toda clase de sentimientos que venían fraguando en los meses previos. Pero si alguien me emocionó, esa fue Laurita (lo siento Laura, para nosotros siempre serás Laurita…), ella es muy dura, como yo, a ella le cuenta expresar sus sentimientos, como a mí, y fue quizás eso lo que me hizo salir de aquella habitación con los ojos llorosos. “¿Porqué no le he dicho te quiero? Ahora se me va y me arrepientos de cuantas veces no le dije te quiero… “, me narraba mientras sus lágrimas brotaban de sus ojos azules.

Maratoniana boda, veintiuna horas con ellos, todo un record…

Empanadas de pollo al curry de El Artesano y una Cruzcampo, combinación perfecta para coger fuerzas y vivir esos previos con ellos en aquella cocina, todo bajo la mirada de los tres canes ataviados con sus magníficas pajaritas. El tiempo acompañó y un precioso coche rojo irrumpió en los aledaños de San Dionisio. Sonaba la trompeta y la coral del Carmen entonaba las primeras partituras. La Real Escuela Ecuestre nos esperaba para el reportaje de exteriores antes de llegar a las bodegas Sandeman, el catering Avenida nos preparó una magnífica cena y como colofón, los amigos de ‘Acontratiempo’ lo dieron todo para que la fiesta durara hasta que los primeros rayos de luz asomaran por las ventanas de la bodega.

Quizás es un resumen demasiado largo, quizás es el resumen más largo que hemos publicado, pero lo he repasado varias veces y creo que no sobra nada. Es especial y lo hemos llamado ‘short film’ (película corta), como especial ha sido la boda y todo lo que hemos podido vivir. Aquí les dejamos siete minutos repletos de verdad, de sentimientos y de historia, una historia que sin duda nunca tendrá fin y que espero, durante muchos años, leer de cerca ese libro que vais a escribir. Amigos, a seguir siendo felices. Un besazo.